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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

EL CUENTO. Técnicas de escritura

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Modulo VI. La trama
Consigna T6 A partir de los datos del desenlace que se transcribe, organizar una trama y escribir dos relatos.

 

 

 

ULTIMA ESTACIÓN, EL INFIERNO


Que vayas a un lugar o a otro depende de un ínfimo detalle.
El casco de la estancia poseía un bello parque tan extenso que podías recorrerlo a caballo, todo tipo de árboles  y plantas florales lo decoraban para deleite de sus dueños.
María con sus dieciocho años demostraba ser fuente de vida para José, su padre, el cual era tan amoroso como estricto. Celoso no permitía pretendiente alguno hasta la mayoría de edad de su hija. Ella por otra parte no hacía caso omiso de tales exigencias, protegida por su madre, experimentó el amor, sus paciones y desilusiones antes de la edad estipulada Su corazón pertenecía en esos momentos a Ismael el hijo del capataz, un joven unos años mayor. Tenían diagramado sus futuros juntos.

La negación de José trajo aparejado la decisión de apartar a su hija de esas tierras.
Ella y su joven amante no tuvieron intensión de separase. Suplicó, lloró, pero nada pudo ablandar el corazón de su progenitor. María no entendía las excusas a tal relación, ni el supuesto nefasto fin si persistía en continuar.
Esa noche amenazaba tormenta, el cielo se dividía en oscuridad y destellos de luces, las nubes jugaban a pasarse unas sobre otras empujadas por un fuerte viento del sur. Esto no los asustó, los jóvenes partieron hacia la felicidad. En una moto emprendieron el camino por las calles aún polvorientas. María previniendo algún inconveniente robó las llaves de la casa del puesto norte cerca de los límites de la estancia. El viento cobraba mayor fuerza, la lluvia comenzó su descenso a la tierra en forma vertiginosa. Ya el los límites de la estancia, en la última curva, la moto resbala y caen al barro. María atrapada sintió el peso de la moto en sus piernas. Ismael la cargó  en sus brazos, ayudado por los relámpagos llega a la casa.
La llave se rompe. Sin  poder abrir la puerta permanecen a la intemperie muchas horas, él la cubre con su cuerpo para protegerla. Ante el amanecer la tormenta se retiró.
Ella enferma, la fiebre sin demora devora sus ilusiones, sus sueños.
El diablo pulió la llave para lograr su propósito. José conoció el Infierno.

 

Copyright©Verónica Martinoli Vieyra. Noviembre, 2014
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