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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

EL CUENTO. Técnicas de escritura

Módulo VI. La trama
Consigna T 2. Escriba tres textos breves con los temas transcriptos. Ciñase al conflicto. El personaje y su oposición a la sociedad de su tiempo. El personaje consigo mismo. El personaje contra su entorno familiar.


El personaje y su oposición a la sociedad de su tiempo

DOS PALABRAS


Si algo perturba al ser humano, es su conciencia después de ciertos actos desbordantes.
El aire deja de ser puro, se convierte en perfume dulzón similar a esencias vencidas. Cada temporada de siembra ocurre un cambio.

Cansada de tanta hipocresía decidió hacer público su desacuerdo, no aceptaba la idea de seguir en esas condiciones de vida. Pintó con sumo cuidado la pared descascarada y sucia, adornó con bidones llenos de agua contaminada los árboles cercanos y se sentó a esperar.
Los habitantes del pueblo se iban despertando y con ellos la actividad y con ellos la actividad en las calles. Las puertas de los negocios se abrían, los niños concurrían a la escuela. Frente a la plaza con su cara pintada de mimo triste y a su espalda el dibujo de una tranquera abierta con un gran cartel que decía: “ESTOY HARTA”.
Permaneció allí sin moverse el día entero, algunos curiosos y amigos la acompañaron un lapso muy  corto de tiempo. Permaneció en ese lugar creado con rabia e impotencia. Al caer el día, sentada en la vereda seguía sola.
En los hogares de aquel lugar, a la hora en que las familias se reúnen a cenar, hablaron de Lucía.

 

El personaje consigo mismo

LOS DESEOS


Si aprietas los ojos mientras deseas que algo suceda, está por sentado que logras lo pedido.
La señorita Matilda era una mujer solitaria. Desde pequeña decidió apartarse de la gente por miedo. Ella practicaba el arte de observar a todas las personas e informarse de sus vidas. No podemos decir que fuera justiciera, pero cuando alguien era de su agrado la protegía con sus pensamientos. Este don le había traído más desvelos que alegrías desde el momento que deseó la muerte del marido de Raquel. Matilda sentía mucho aprecio por esa mujer, ese día en el hospital al verla tan lastimada, cerró sus ojos, pidió que desapareciera aquel hombre de este mundo.
Al ver que sus pedidos eran correspondidos, y las personas en cuestión tenían algún imprevisto mortal, comprendió lo peligroso de sus deseos. Sintió temor. Sintió dolor al comprender la característica de los días que debería vivir. Abstraída, solitaria, transitó un túnel sin salida alguna.
Una mañana cansada de verse tan demacrada por la angustia de los sucesos acaecidos a lo largo de años, tomó una pronta salida.
Si aprieto mis ojos mientras deseo algo, está por sentado que lo lograré—se dijo, mientras observaba por la ventana.

 

El personaje contra su entorno familiar

LA PARTIDA


Buscó las tijeras para liberarse del problema mientras las lágrimas corrían por su rostro, y  un fuerte dolor dinamitaba su pecho.
Las palabras chocaban en el aire impulsadas hacia las paredes por esporádicos gritos.
Sintió en aquel instante cómo su corazón se destrozaba en mil padazos. No comprendía la reacción provocada con su anuncio. Su vida había sido hasta ese momento el camino ideal en el cual sus padres se vanagloriaban. Ellos, la mostraban como un trofeo obtenido tras largos años de crianza, de esfuerzos ininterrumpidos.
Todo tiene un tiempo de cambio inevitable, donde lo anterior queda postergado ante un presente diferente.
El conflicto permaneció junto al sueño de sus padres.
Ella se dirigió a su cuarto, la tijera se movía inquieta destrozando para transformar, cortó sus vestidos, cortó su cabello.
Les dejó una nota sobre la mesa de luz junto a su foto.


Copyright©Verónica Martinoli Vieyra. Octubre 2014
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