Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

Aquí hay algo más…

Punto de partida del conocer es el intuir.
Alejandro Korn

–…se los condena a veinticinco años de prisión por el homicidio de la señorita Roxana Aguirre… –sentenció el Juez de la Nación, Dr. Pedro Nicolás Saravia. Francisco Padilla sonrió.
Roxana Aguirre había nacido en San Vicente, y cuando estaba por cumplir 4 años su padre se fue de la casa. Su madre, entonces, decidió mudarse a unas cuadras en la localidad de Alejandro Korn muy cerca de donde vivía una hermana. Perteneciente a la típica clase media de la zona sur del conurbano bonaerense, Roxana creció muy unida a Rosa, su madre, y a los 22 años se había transformado en una muy linda mujercita, que estudiaba abogacía y trabajaba en el kiosco que tenía su tía Graciela frente a la estación de tren.
El doctor Francisco Padilla, investigador científico de la policía provincial supo que algo más había sucedido cuando vio el cadáver de Roxana y terminó de confirmarlo cuando se presentó en el lugar del hecho. El juez había caratulado el expediente “accidente en las vías férreas con saldo mortal”.
–¿Usted no tiene problema si yo le pido a Usía que me deje realizar una investigación paralela? –fue la pregunta de Don Pancho, como lo llamaban todos, al fiscal del caso, doctor Carlos Curi –aquí hay algo más, esto no es un simple accidente…
–Por supuesto que no hay problema, Don Pancho, pídale al juez Saravia lo que quiera; pero un cuerpo sobre las vías, bajo un tren, no me parece que encierre mucho misterio…
–Intuición, señor Fiscal, intuición de un viejo zorro…
Roxana había salido de su casa en la calle El Salvador a las 7:45, caminó por ésta hasta Lorenzini por la que dobló hacia su derecha. Ella debería haber transitado por Lorenzini hasta la calle Uruguay, cruzar las vías y llegar al kiosco de su tía. El tren atropelló a Roxana a unos 50 metros después de abandonar la estación, es decir, que la mujer no habría llegado a la calle Uruguay… ¿por dónde pretendió cruzar?... El cuerpo luego del impacto estaba irreconocible, y lo que más llamó la atención de Padilla, fue la escasa cantidad de sangre que se encontró en el lugar.

Inmediatamente, Don Pancho reconstruye el supuesto trayecto de Roxana y descubre un goteo hemático por los durmientes, que termina llevándolo hasta el borde de un yuyal… un poco más adentro encuentra un enorme charco de sangre. Para el investigador, no hay dudas, aquí hay algo más.
–Rosa, lo de su hija no fue un accidente… a Roxana quisieron asaltarla… robarle la cartera… fue abordada por dos personas mientras caminaba por la calle Lorenzini y, como se resistió, la golpearon y la metieron en el yuyal. Le clavaron un cuchillo y la dejaron tirada desangrándose. Ni el arma ni el bolso fueron encontrados, –Don Pancho hace una pausa–;  lo que le conté hasta aquí, Rosa, es lo que realmente sucedió… lo que sigue es una hipótesis, ya que no hay testigos, basada en pruebas muy certeras… Roxana, logra salir de los pastizales, creemos que arrastrándose y llegar hasta las vías del tren… con tanta mala suerte que, suponemos, debido a la herida y al gran esfuerzo se desvanece y queda tendida sobre ellas… Rosa, los culpables han sido arrestados, juzgados y condenados… su hija descansa en paz.
Y lo hubo.

Valeria Sáenz

Copyright©Valeria Sáenz, 2013