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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

Amor efímero

AMOR EFÍMERO I
Existe un día especial en la semana donde buscamos la felicidad escondida quién sabe dónde. Es cuando aparece el alma pululando y agitando emociones. Bailamos, jugamos, pintamos, rezamos, caminamos o hacemos lo que se no plazca. Mis días especiales son los jueves; y hoy es jueves; ropa elegante, perfume y zapatos de charol negro brillante. Y tú estás tan hermosa hoy; como todos los jueves. Maldigo los escasos minutos que tengo para darte mi amor sincero. Y tú estás tan distante como todos los jueves. Seguiré escapando del infierno de mi hogar para arribar a la paz, a la pasión, al desenfreno de tu cuarto del sexto piso “A”; no encuentro manera de convencerte que eres mi amor. Y tú tan solo me miras con ternura, mientras te calzas el portaligas y los zapatos rojos. Y te invito a bailar; y me dices que no. Y te invito al amor; y te llamas al silencio. Un silencio indiferente que me asesina durante seis días; porque al séptimo, golpearé nuevamente tu puerta; porque será jueves, y como todos los jueves, sabrás de mi boca que mi amor no es efímero; que mi amor por ti nace de las entrañas del alma y no entienda a la razón.


AMOR EFÍMERO II
Existe un día especial en la semana en que todos los hombres salen, quizás agitados por un alma que pulula y les agita sus emociones, a buscar una felicidad que parece escondida para ellos. Bailan, juegan, pintan, rezan, caminan o hacen cosas que solo a ellos les da placer realizar. Hoy es jueves, y existe alguien que todos los jueves toca a mi puerta escapando, según dice, del infierno de su hogar; que viene hacia mí, a mi cuarto del sexto piso “A”, buscando la paz, la pasión y el desenfreno. Claro está que yo le concedo 45 minutos como a cada uno de mis clientes. Lo miro con ternura cuando me habla de amor; y mi invita a bailar y le digo que <<no>>, y susurra palabras como que me anime a darle mi amor; y es cuando lo ignoro y me llamo al silencio. Es hora que me pague por mis servicios. Es donde mi amor efímero cobra una nueva víctima. Él volverá dentro de siete días a golpear mi puerta y me hablará de amor. Yo esperaré siete días para volver a verlo.

 

AMOR EFÍMERO III
Jueves de nuevo. Parece que la golfa del departamento de al lado mantiene al cliente de todos los jueves. <<Pobre hombre, ¿será que su hogar es un infierno y esta mujer lo llena de paz, de pasión y desenfreno?, quién sabe>>, pienso. << ¿Será un amor efímero?, de esos que solo manifiestan dolor; de esos que solo buscan el placer de lo prohibido o el pecado que es lo mismo>>. Y volverá el próximo jueves a golpear su puerta. Permanecerá en el cuarto del sexto “A” por 45 minutos, y luego tan solo regresará, como todos los jueves, a su rutina habitual. Y nuevamente me llenaré de dudas sobre el amor.

 

AMOR EFÍMERO
Existe un día especial en la semana donde buscamos la felicidad escondida quién sabe dónde. Es cuando aparece el alma pululando y agitando emociones. Bailamos, jugamos, pintamos, rezamos, caminamos o hacemos lo que se no plazca. Mis días especiales son los jueves; y hoy es jueves; ropa elegante, perfume y zapatos de charol negro brillante. Y tú estás tan hermosa hoy; como todos los jueves. Maldigo los escasos minutos que tengo para darte mi amor sincero. Y tú estás tan distante como todos los jueves. Seguiré escapando del infierno de mi hogar para arribar a la paz, a la pasión, al desenfreno de tu cuarto del sexto piso “A”; no encuentro manera de convencerte que eres mi amor. Y tú tan solo me miras con ternura, mientras te calzas el portaligas y los zapatos rojos. Y te invito a bailar; y me dices que no. Y te invito al amor; y te llamas al silencio. Un silencio indiferente que me asesina durante seis días; porque al séptimo, golpearé nuevamente tu puerta; porque será jueves, y como todos los jueves, sabrás de mi boca que mi amor no es efímero; que mi amor por ti nace de las entrañas del alma y no entienda a la razón.
Y luego regreso a casa. Ya vacío en mi alma y mi corazón. Y ahí estás tú; tan frágil, tan inocente de mis pensamientos, de mi actos, de mis ilusiones. Tan ajena a mi vida. Durmiendo con la paz de un niño. Y me miro al espejo; me pregunto si existe el amor efímero; y te miro tiernamente, como me mira ella: la del sexto piso. Y comienzo a entender. Y me miro al espejo; y comienzo a odiarte… a ti: a la del sexto piso. ¿Es que nunca entenderás lo que es el amor?
El sueño me vence y me dejo llevar. ¿Cómo es posible lo que estoy viviendo en estos momentos? Estoy de nuevo en el sexto piso. Allí está ella. Ahora no me observa Indiferente como siempre, pero con un aire casi angelical. Tiene una sonrisa hermosa, llena de vida. Sus ojos emanan alegría y ternura a la vez. Camina hacia mí. Se acerca a mis labios… y me besa. Me besa como nunca antes me había besado. Siento su respirar profundo, su inmenso placer de besarme. Lo puedo percibir por como me abraza. Y de repente se detiene. Alza su mirada. De un salto me corro, sorprendido, hacia atrás. Esa bella mujer es mi esposa, que me dice: TE AMO.


Facundo Torres